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jueves, 10 de enero de 2013

Feliz cumpleaños.



La luz entra de golpe, te despierta, ¿qué hora es?, te preguntas demasiado aturdido. Hoy no tienes que ir a trabajar y los niños aún no han dado guerra, ¿por qué hay tanta luz, de repente?. Te cuesta abrir los ojos, pero poco a poco lo consigues y la ves allí de pie, más adulta, más mujer. La conociste solo con quince años y allí está, ya tiene treinta y para ti, sigue igual de guapa. Te sonríe. Pero no es una sonrisa normal, es una especial, una sonrisa de ilusión, pícara, de saber algo que tú aún no sabes. 

-¿Qué pasa?- susurras

Ella se abalanza sobre ti, en la cama y empieza a comerte a besos. Besos dulces, de amor infinito. 

-Tienes que despertarte, es muy tarde-dice, deteniendo los besos.-Además, te he preparado el desayuno- Señala una bandeja, un poco más allá de la cama. 

Y antes de que digas nada, vuelve a comerte a besos, a empezar a quitarte ese pijama ridículo de rayas, a que los besos se hagan más pasionales, más fogosos, terminar desnudándola tú. Y haceros el amor el uno al otro, como si fuera el último día de vuestra vida, como todos los días juntos. Pero cuando acabáis y ella se apoya en tu pecho y la acaricias el pelo, ella, con amor infinito, te susurra: 

-Feliz cumpleaños, amor de mi vida. 

Y recuerdas que te haces un poquito más mayor, pero siempre junto a ella. 


Feliz dieciocho cumpleaños , mi amor. 


jueves, 2 de agosto de 2012

Adorado Lobito.

Mi abuelo durante la Guerra Civil, le escribía cartas a mi abuela, y todas comenzaban con: Adorada Carmen... Esto no es una carta, apenas es una entrada, sé de sobra que no voy a encontrar las palabras que quiero plasmar, pero la intención es lo que cuenta. O eso dicen. 

Adorado Lobo, adorado Garcy, adorado Cristian, adoradísimo Cris. Siempre serás Cris. Voy a aprovechar, mientras tu estás miriendando para sorprenderte. 

Esto no es fácil, nunca lo ha sido y sabemos de sobra que nos queda un largo camino por seguir. Lo que cuenta, es que por fin queremos luchar juntos. Eso es lo que ha conseguido cambiar el tiempo. Ya no tiramos en direcciones contrarias, sino que buscamos seguir la misma. Nuestra dirección. No me dejas irme si lo intento, te aferras a mí con toda tu fuerza. 

Y si tú lo intentas, sabes que conseguiré convencerte de que tu sitio esta a mi lado. Que juntos, somos mejores personas, conseguimos ver con más claridad lo que deseamos. (y uso el plural) Porque ya no hay un tú y un yo por separado. Hemos conseguido crear un nosotros

Quedarnos hablando hasta las seis de la mañana, solo diciéndonos cuánto nos queremos, oír tu respiración cuando te vas quedando dormido, con el móvil en la mano y empezar a reírme muy bajito y que tu digas: ¿Qué, de que te ríes preciosa? 

Aún mejor ha sido pasar un día contigo. Sin separarnos ni un segundo. Ir abrazados a cada sitio, dándonos besos en cada lugar, sin importar quién nos mira o como. Quedarme dormida en tus brazos y que cuando despierte, estés ahí pegado a mí, mirándome. Y aunque tengamos que despedirnos, no es un adiós. No sabemos vivir el uno sin el otro y esa palabra no entra en nuestro vocabulario, pese al daño que nos hayamos hecho. Por eso no es un adiós, solo es un hasta luego. Hasta la próxima vez que me abraces, teniéndome bien apretada junto a ti, porque no me vas a soltar. 

Te quiero muchísimo. Y no hace falta escribir todo esto para que lo sepas. Solo espero que te haya sacado una de esas sonrisas que me encantan.

Lo dice esta mariposa, que te ama.








(y a quién no le guste la entrada, no nos importa, oídos sordos a palabras necias.)