jueves, 10 de enero de 2013

Feliz cumpleaños.



La luz entra de golpe, te despierta, ¿qué hora es?, te preguntas demasiado aturdido. Hoy no tienes que ir a trabajar y los niños aún no han dado guerra, ¿por qué hay tanta luz, de repente?. Te cuesta abrir los ojos, pero poco a poco lo consigues y la ves allí de pie, más adulta, más mujer. La conociste solo con quince años y allí está, ya tiene treinta y para ti, sigue igual de guapa. Te sonríe. Pero no es una sonrisa normal, es una especial, una sonrisa de ilusión, pícara, de saber algo que tú aún no sabes. 

-¿Qué pasa?- susurras

Ella se abalanza sobre ti, en la cama y empieza a comerte a besos. Besos dulces, de amor infinito. 

-Tienes que despertarte, es muy tarde-dice, deteniendo los besos.-Además, te he preparado el desayuno- Señala una bandeja, un poco más allá de la cama. 

Y antes de que digas nada, vuelve a comerte a besos, a empezar a quitarte ese pijama ridículo de rayas, a que los besos se hagan más pasionales, más fogosos, terminar desnudándola tú. Y haceros el amor el uno al otro, como si fuera el último día de vuestra vida, como todos los días juntos. Pero cuando acabáis y ella se apoya en tu pecho y la acaricias el pelo, ella, con amor infinito, te susurra: 

-Feliz cumpleaños, amor de mi vida. 

Y recuerdas que te haces un poquito más mayor, pero siempre junto a ella. 


Feliz dieciocho cumpleaños , mi amor. 


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