martes, 5 de junio de 2012

oh lala, mon amour.

Siempre he pensado que el amor, es algo que está presente diariamente, aunque no lo solemos ver. No siempre tiene porque ser amor de pareja. El amor está en el aire, y sobre todo ahora, en primavera, cuando cualquier lugar es bueno para enamorarte. El amor está ahí, flota, te inunda, hace que aparezca esa sonrisa tonta, cuando estás hablando con esa persona. Las mariposas te impiden comer, y te pasas el tiempo, suspirando por si él o ella piensa en ti. 

Hay muchos tipos de amor, desde el amor familiar, ese amor seguro y dulce, que siempre está ahí, por mucho que discutamos con nuestra familia. El amor de tus amigos, que te mantiene anclado en la tierra, cuando todo va mal, ellos son la risa de los peores momentos y la locura de los buenos. Hay amores platónicos, solo podrás suspirar y anhelar una sonrisa suya, pero en el fondo sabes, que ese amor, es como bien he dicho, platónico. Puede que tu mejor amigo, se convierta un día, de repente, en el hombre de tu vida. Aunque normalmente, ambas cosas, nunca van separadas. 

Hay amores, a los que no les importa nada ni nadie, que luchan por estar juntos hasta el final. Pese a todo, pese a las personas que se interponen, los gritos, las discusiones, las puñaladas... y pese a todo siguen enamorados, porque hay amores, que son para toda la vida. Ese amor, que comienza cuando eres joven y estás en la flor de la vida y termina cuando eres un venerable anciano rodeado de nietos. Hay amores fugaces, amores de verano, amores que duran apenas un parpadeo, pero que en ese momento brillan hasta que el último te quiero cae en el olvido. 
El amor está en el aire y da igual como sea, solo está ahí. Hay que cogerlo por los cuernos y sentirlo, porque tener miedo a amar y a ser amado, es lo peor que te puede suceder en la vida. 














...¿y tú, de que tipo de amor, crees que somos?

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