domingo, 29 de abril de 2012

Que el agua te guíe, muñeca.



Cierra los ojos, que todos tus músculos se relajen y tomen conciencia de la parte a la que pertenecen. Navega hacia la libertad, tranquila y sin preocupaciones. Navega hacia lo insondable. Déjate llevar, porque tú eres la que dirige el timón de tu destino. El agua te guía muñeca. Tal vez, ahora el río sea un caos y te encuentres en más de una tormenta, pero después de toda tormenta llega la calma. Y entonces, encontrarás tu cauce, y tu cauce será tu agua. 

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